Si bien la relación entre los hijos y sus padres es, de hecho, y con razón, el núcleo del derecho de familia contemporáneo, con frecuencia encontramos que la situación legal de los abuelos con respecto a sus nietos sigue siendo en gran medida desconocida, y sigue siendo objeto de un concepto erróneo generalizado. De hecho, cabe señalar que, en este asunto, parece prevalecer la creencia predominante de que son las acciones de los padres las que determinan los derechos y obligaciones de sus ascendientes. En términos concretos, ¿quién nunca ha oído o imaginado que los abuelos se verían obligados a permanecer en buenos términos con su hijo o hija si quisieran mantener relaciones con sus nietos? De la misma manera, ¿quién nunca ha escuchado o imaginado que, por otro lado, los abuelos serían responsables de las faltas de sus hijos, lo que podría impedirles continuar viendo a un nieto en cuidado o forzarlos a pagar manutención en lugar de quien es el primero en pagarla?

Y sin embargo, algunas aclaraciones son necesarias porque la realidad jurídica es muy diferente! El Código Civil, por una parte, subraya claramente la importancia de que el menor mantenga relaciones estables y regulares con sus abuelos, y el Tribunal de Casación, por otra, recordó recientemente que los abuelos no son directamente responsables de las consecuencias de las faltas cometidas por sus hijos en el ejercicio de la patria potestad.

Fundamental, el principio está enunciado en el primer párrafo del artículo 371-4. En su redacción actual, dicho texto establece que :

"El niño tiene derecho a mantener relaciones personales con sus ascendientes. Sólo el interés superior del niño puede impedir el ejercicio de este derecho".

De ello se deduce que, por principio, todo abuelo tiene derecho a mantener relaciones con su nieto o nietos, a menos que se haya dictado una resolución judicial contra el ejercicio de ese derecho por considerar que sería contrario a los intereses del niño. En otras palabras, los padres no tienen un poder infinito y discrecional para elegir quién tiene derecho a estar con su hijo, y la concesión de la custodia exclusiva al otro progenitor, o del acogimiento familiar, no implica en sí misma la desaparición del derecho. Los jueces pueden así recordar, en particular, que no se puede privar a un abuelo de la posibilidad de mantener vínculos con sus nietos por el mero hecho de que su hijo haya sido condenado a prisión por el ejercicio de la violencia doméstica.

Por lo tanto, es un principio esencial a tener en cuenta: los abuelos pueden, en principio, tener relaciones con sus nietos, y la negligencia de los padres (o incluso la irresponsabilidad) por sí sola no puede hacer que ese derecho desaparezca.

Aunque, sin duda, sigue existiendo una brecha entre la teoría jurídica y las dificultades de la realidad, en la medida en que la incoación de un procedimiento ante el Tribunal Superior y el recurso a un abogado pueden ser disuasorios, o incluso imposibles, debe tenerse en cuenta que conocer los derechos disponibles puede permitir que se inicie el diálogo con un progenitor recalcitrante y que la mediación, a menudo favorecida por los jueces en lugar de los casos de familia, puede permitir a las partes llegar a un compromiso más rápidamente y a un menor costo.

Además, aunque los abuelos están obligados, en caso necesario, a mantener a sus nietos en virtud de las disposiciones combinadas de los artículos 205 y 207 del Código Civil, esto no significa que sean responsables de los actos de su hijo o hija como lo eran cuando éste era todavía menor de edad.

En efecto, la Sala Primera de lo Civil del Tribunal de Casación recordó recientemente (civ 1ère, 28 de mayo de 2014, n°12-29.803) que de los dos textos antes mencionados, que se aplicaban en ausencia de padres capaces de incurrir en los gastos necesarios para la educación y la manutención de sus hijos, no se desprendía que los abuelos pudieran, como deudores de alimentos, "estar obligados a ejecutar las sentencias dictadas contra su hijo".

Tenga la seguridad de que el pago de la manutención infantil es responsabilidad exclusiva de su hijo.

abogados - abuelos - damy law firm - junio 2014