Mientras que, en el curso de una relación contractual, el titular de un contrato de arrendamiento de uso mixto no está obligado a utilizar los locales tanto para el alojamiento como para el ejercicio de su profesión, el derecho a la renovación del contrato sigue estando supeditado a la circunstancia de que, al término del contrato, ocupe al menos parcialmente los locales de su vivienda principal. En el caso particular, se había concedido un contrato de arrendamiento, celebrado inicialmente con el visado del artículo 3e de la Ley de 1948, renovado tácitamente y finalmente sujeto a la Ley de 1989, a una asociación civil profesional de abogados para el alojamiento de uno de sus miembros y el ejercicio de su actividad. Dado que los locales se utilizaban exclusivamente con fines profesionales, el arrendador concedió al arrendatario una licencia, no de conformidad con el artículo 15 de la Ley no 89-462 de 6 de julio de 1989, sino "de conformidad con las disposiciones del Código Civil, las condiciones de su contrato de alquiler y el artículo L". 632-1 del code de la construction et de l'habitation[relatif aux locations meublées]". Ante la negativa del inquilino a cumplir, el propietario llevó el asunto a los tribunales, con el fin de validar la licencia y expulsar al ocupante. No prosperó en su recurso (París, 31 de mayo de 2011, AJDI 2012. 272), por falta de alguno de los motivos previstos en el artículo 15 de su permiso (que, hay que recordar, autoriza al arrendador a conceder el permiso sólo para la reanudación, la venta o por una razón legítima y grave). A la luz de la citada jurisprudencia del Pleno del Tribunal de Casación, el juez fue lógicamente desestimado, en la medida en que trató de argumentar que la ley de 1989 no debía aplicarse habida cuenta del uso exclusivamente profesional de los locales. Sin embargo, se entiende que, con carácter subsidiario, la utilización de los locales por el arrendatario con fines exclusivamente profesionales constituye un motivo legítimo y grave para denegar la renovación del contrato de arrendamiento en el sentido del artículo 15-I de la Ley (en tales circunstancias, El Tribunal sostuvo que había una razón grave y legítima y especificó que el arrendador no actuaba de mala fe cuando concedía la autorización por razones legítimas y graves, a pesar de que había permitido la renovación del contrato o lo había renovado varias veces. El Tribunal Superior censuró la decisión del juez parisino por haber descartado la existencia de un motivo de este tipo sin haber comprobado que los locales alquilados se utilizaban al menos parcialmente como residencia principal al final del contrato (afortunadamente, la licencia se concedió más de seis meses antes de la finalización del contrato: el 28 de marzo para el 30 de septiembre, es decir, dentro del plazo impuesto por la ley de 1989).

caso del abogado, 06 (Nice)