El formalismo en las transferencias diarias es probablemente una fuente inagotable de litigios. Una empresa transfiere, a través de un Dailly slip, un crédito que tiene sobre uno de sus clientes a una entidad de crédito.

La sociedad cedente, tras haber sido declarada en quiebra y luego en liquidación judicial, el banco cesionario, después de haber ejercido en su contra el recurso de garantía previsto en el artículo L. 313-24 del Código Monetario y Financiero (cargando el saldo de la cuenta de la cedente, su cliente), declara su reclamación (correspondiente al saldo deudor de esta cuenta) a los pasivos y cede el garante, el administrador de la cedente, en ejecución de su compromiso. El gestor, en su calidad de garante, se opone a ello invocando la irregularidad del resguardo de transferencia. Señaló que el 31 de octubre de 2006 se había asignado una factura al banco cesionario mediante escritura de transferencia; al mismo tiempo, la escritura de transferencia contenía un sello del banco que indicaba "transferencia aceptada" con la fecha del 3 de noviembre de 2006, lo que, en su opinión, era contradictorio, puesto que la escritura de transferencia debería contener sólo una fecha. Sin embargo, su argumento fue rechazado en todas las etapas del procedimiento, ya que el expediente se consideró regular y la fecha utilizada para la transferencia fue el 31 de octubre de 2006. En realidad, esto no es cuestionable. Aunque el Tribunal de Casación se niegue a afirmarlo, ello se debe esencialmente al hecho de que la fecha no constituye una mención obligatoria de la nota, exigida bajo pena de nulidad. Por lo tanto, la fecha es una mención importante, pero no es una condición de validez de la nota.

Grégory DAMY Doctor en Derecho AVOCAT NICE