La reproducción de las mismas condiciones generales de venta de otro sitio constituye un acto de parasitismo, considerado el Tribunal de Comercio de París en una sentencia de 22 de junio de 2012. Concedió 1.000 euros en concepto de daños y perjuicios a la demandante, que consideró que la copiadora se había beneficiado de ahorros que podían crear una ventaja competitiva al no realizar tal inversión. Pero el tribunal limitó la indemnización a 1 000 € porque considera que el autor de las CGV no demuestra de qué manera presentaría un determinado know-how. Además, deberá abonar 1.000 euros adicionales en concepto de costas judiciales.

El acusado había impugnado el valor del informe del agente judicial porque no respetaba los requisitos técnicos previos. Por consiguiente, el tribunal que lo admitió sostuvo que no podía ser una prueba prima facie. Pero como los elementos producidos en esta conclusión no están en contradicción con los nuevos elementos, el tribunal, pragmático, consideró que la conclusión contenciosa es suficiente para establecer que las CGS son la duplicación de las de origen. La persona que reproduce el texto no ha enmendado las referencias inexactas a su condición de empresario autónomo.

Derecho de la competencia Grégory Damy, buen abogado